El renacer de mi espíritu estudiantil: mi primer cuatrimestre en la tecnicatura de guía de turismo

Después de casi 20 años sin estudiar formalmente, este primer cuatrimestre en el IFTS 7 fue una experiencia transformadora. ¡Revivió en mí el espíritu estudiantil que creí dormido! Fue un volver a las aulas con entusiasmo, tomando notas, participando en clase, estudiando para exámenes y adaptándome a los métodos de cada profesor. No fue fácil balancear trabajo y estudio, sobre todo con un horario tan ajustado, pero hasta logré asistir a las clases mientras cerraba los últimos minutos laborales en el colectivo.

De las cinco materias que cursé, Legislación y Derecho del Turismo me fascinó. Descubrí lo complejo y riguroso que es el marco legal de nuestra profesión. Historia Argentina y de Buenos Aires también me atrapó, especialmente porque desconocía en profundidad la historia de este país. Ahora, cada calle y cada plaza cobran sentido. Me llena comprender por qué somos como somos y por qué Buenos Aires es un crisol tan único.

Hubo desafíos, claro. En Sociedades y Cultura, la metodología de la profesora me costó bastante. Tuve que memorizar textos y autores específicos, lo cual no es mi fuerte; soy más de analizar y parafrasear. Sin embargo, me llevó a mejorar mis estrategias de estudio: aprendí técnicas de memorización y, lo más importante, a encontrar un equilibrio entre mis amados resúmenes concisos y el detalle necesario. Esta lección me servirá para mis futuras guiadas como profesional.

Las notas fueron la gran sorpresa: ¡promocioné todas las materias! Obtuve un 8 en Historia, un 7 en Cultura, un 8 en Historia del Arte, un 9 en Derecho y un perfecto 10 en Psicología y Coordinación de Grupos. Como era mi primera vez estudiando en Argentina, no entendía bien qué significaba “promocionar” (y tampoco esperaba hacerlo en todo). Saber que no tendré que rendir finales me llena de orgullo y me regala un descanso hasta marzo.

Estudiar en el IFTS 7 me abrió los ojos sobre la exigencia y el nivel de profesionalismo que implica ser guía en Buenos Aires. Al principio pensé que requerir un título habilitante era más un capricho político que una necesidad. Pero ahora reconozco el compromiso de la Ciudad con formar guías altamente capacitados. Este programa y sus docentes me sorprendieron gratamente. Estoy feliz y orgulloso de haber iniciado este camino y listo para seguir adelante con todo.

¡A seguir aprendiendo y creciendo!