Un argentino nace donde quiere

Hoy quiero contarles sobre un momento importante en mi vida: cuando me convertí en ciudadano argentino. Decidí dar este paso después de vivir en Buenos Aires durante siete años, con la intención de integrar aún más mi vida en este hermoso país y contribuir al desarrollo nacional con un sentimiento de pertenencia pleno.

Tomé la decisión de nacionalizarme argentino porque planeo hacer el resto de mi vida en Argentina. Yo ya tenía residencia permanente y llevaba siete años viviendo en Buenos Aires. Quería participar en el desarrollo del país con el mismo sentimiento y derechos que los nacidos aquí.

Obtener la nacionalidad argentina no cambió mucho para mí, pero el derecho a votar para elegir al presidente, un pasaporte argentino y un DNI como nacional argentino me brindaron más confianza y empoderamiento. Ya no me siento extranjero, pues no lo soy.

El proceso de nacionalización fue simple pero lento. Duró tres años (pandemia de por medio), y aunque todo fluyó bien, tuve que insistir por correo varias veces para evitar estancamientos. La juramentación fue un momento de emoción que se vio empañado por una larga espera de casi cuatro horas, lo que me dejó con sentimientos encontrados al final del acto.

Recibir mi DNI y pasaporte argentino me dio una sensación de gratitud y satisfacción, es un logro alcanzado, pero no puedo decir que haya sido una gran felicidad. El pasaporte argentino ofrece más destinos sin necesidad de visado, lo cual es un plus, pero en términos generales, era solo un cambio de documento.

En mi vida cotidiana, la nacionalidad no ha hecho una gran diferencia, salvo por la confianza en debates de temas nacionales sensibles, en los que ahora puedo participar plenamente sin autocensurarme.

Aspectos de la cultura y sociedad argentina, como el lenguaje y la comida, me han influenciado significativamente. Incluso escribí un libro, ¡Che, mi pana!, para ayudar a los venezolanos a adaptarse a la cultura argentina.

Mis planes a futuro no han cambiado drásticamente; continuaré mi vida aquí, emprendiendo y conociendo más del país. Actualmente, me estoy formando como guía de turismo, lo cual me permitirá aprender mucho más.

A otros inmigrantes que están considerando nacionalizarse en Argentina, les diría que lo hagan por amor y sentimiento, no por beneficios o intereses, ya que no existen tales beneficios significativos. La nacionalidad exalta el sentimiento nacional y nos integra aún más en esta hermosa sociedad.