Después de casi dos décadas fuera del aula, me encontré sentado de nuevo en un colegio, esta vez como alumno de una carrera terciaria en turismo. No voy a mentir, al principio fui con algo de recelo. Desde 2005 no había tomado clases académicas presenciales. Si bien durante años fui instructor en cursos de tecnología y he hecho varios cursos a distancia, el hecho de ser nuevamente un alumno sentado en un salón ya lo tenía desincorporado. Así que, con cierta inquietud, me preparé para enfrentar lo que imaginaba como un retorno a una juventud que ya me había dejado atrás.
Mis clases son todas en la noche, de 6:15 a 10:15, aunque solemos salir una hora antes. Así que, el primer día, cuando llegué al colegio, me encontré con una muchedumbre amontonada en la esquina. Ahí estaba yo, compartiendo el espacio con un secundario y con una mezcla de adolescentes y adultos. Al principio pensé que iba a ser el “anciano” de la clase con mis 44 años, pero para mi sorpresa, no era así. Aunque había unos diez jóvenes recién salidos del secundario, la mayoría de mis compañeros ya teníamos algunas canas. Fue un alivio darme cuenta de que no estaba tan desubicado.
Entrar en el colegio fue como un viaje en el tiempo. Nos dejaron pasar en fila, como si fuéramos escolares nuevamente, buscando nuestras aulas. Me sentí raro, sí, pero también emocionado. La primera clase fue historia argentina. Iba con la expectativa de que sería una clase algo tediosa, que simplemente tenía que cumplir. Pero me equivoqué. La profesora, una historiadora apasionada, hizo de la clase una experiencia interactiva y sumamente interesante. Terminé tomando apuntes, anotando referencias literarias, y ya me veía explicando algunos de esos detalles históricos a los turistas en el futuro. La clase me impactó tanto que fui a comprar algunos de los libros que mencionó, entre ellos Misteriosa Buenos Aires y Nueva Historia Argentina, Atlas Histórico. Me parecieron perfectos para reforzar las guías que algún día haré.
El siguiente día tocó legislación del turismo. Una clase de derecho. Nuevamente pensé que sería algo pesado, pero resultó todo lo contrario. El profesor, abogado, abordó el tema de manera dinámica, generando discusión entre los alumnos. Conversamos sobre las leyes argentinas, y me di cuenta de lo importante que será este conocimiento cuando esté trabajando con turistas, no solo para guiarlos bien, sino para ayudarlos a evitar cualquier inconveniente con nuestras normas locales.
Luego vino la clase de psicología y coordinación de grupos. Aquí vi la relevancia directa para las guiadas. La profesora explicó cómo los conceptos de psicología se aplicarían en la coordinación de grupos, desde la comunicación persuasiva hasta la comprensión de las conductas. Ya me estaba imaginando usando esas técnicas en las excursiones. Tomé apuntes sobre escuelas de filosofía, personalidad y conducta, y me pareció fascinante ver cómo esto podría aplicarse en las interacciones con turistas.
En otras dos materias no avanzamos mucho, ya que las profesoras estaban enfermas. Pero en general, la calidad del contenido y los profesores me tienen más que entusiasmado. Estoy sorprendido por lo mucho que estoy disfrutando esta experiencia, y me motiva a dar lo mejor de mí en este nuevo camino.
En cuanto a la logística, también aprendí algunas cosas. Nos explicaron que compartimos las instalaciones con un colegio secundario, razón por la cual debemos esperar fuera hasta que los adolescentes salgan. Es un proceso bien orquestado para evitar que los adultos y los chicos se crucen, lo que calculo es una cuestión legal o reglamentaria. Al final, me he encontrado en un grupo bastante diverso: desde jubilados que buscan algo nuevo para su tiempo libre, hasta personas como yo, con carreras profesionales, que estamos agregando algo más a nuestras vidas. Esta diversidad hace las clases mucho más enriquecedoras.
Así que, después de estas primeras semanas, puedo decir que estoy realmente entusiasmado por lo que viene. Me anima saber que cada materia está aportando algo significativo a mi formación como futuro guía de turismo, y ya puedo vislumbrar cómo todo esto se entrelazará en mis próximas experiencias.